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Noticias, artículos y consejos prácticos para prevenir lesiones

La ingesta de agua ayuda a evitar la formación de cálculos en el aparato urinario

Una buena hidratación permite el correcto funcionamiento de los riñones evitando la formación de piedras

8 Octubre 2015

Entre el 50-60% de nuestro peso corporal está formado por agua, la mayor concentración de agua la tienen las células más activas como las de los músculos y las vísceras. Cada día perdemos en torno a dos litros y medio de agua por la orina (1500ml), las heces (150 ml), el sudor (350 ml) y la respiración. Como nuestro cuerpo no es capaz de almacenar el agua es necesario que la cantidad de agua eliminada cada día se restituya para poder mantener el organismo correctamente hidratado.

La toma de líquidos es la mejor forma de devolver la hidratación a nuestro cuerpo, junto a la ingesta de verduras, hortalizas y frutas, constituidas en más del 90% por agua. Siguiendo la norma de 5 frutas y verduras al día, ingeriríamos casi un litro de agua, además nuestro organismo cuando metaboliza los nutrientes genera de 200 a 300 mililitros de agua, por tanto necesitamos tomar unos 6-8 vasos al día para compensar las pérdidas de agua y mantener un nivel adecuado de hidratación.

La cantidad de agua se debe adaptar a las circunstancias como en el caso de altas temperaturas o pérdida de líquidos debido al ejercicio intenso, diarrea, fiebre y vómitos.

Además se debe adaptar el tipo de agua en función de la edad de la persona, estado físico, etc. Ya que no todas las aguas son iguales. Los diferentes tipos de agua se clasifican en función de los minerales que contenga y la concentración de estos. En función de su composición mineral dependiendo del tipo de agua y sus propiedades podemos depurar nuestro organismo, mejorar el estado de nuestra piel, mineralizar dientes y huesos, etc.

Clasificación de los tipos de agua


Mineralización fuerte: + 1.500 mg de residuo seco (minerales por litro)
Mineralización débil: hasta 500 mg/l
Mineralización muy débil: hasta 50 mg/l

Necesidades de agua


Las necesidades de agua dependen de la persona, su actividad física, estado de salud, dieta, edad, situaciones concretas como el embarazo y lactancia y el clima.

Embarazo: es necesario beber más agua, al final del embarazo dos tercios del peso de la mujer son agua.

Lactancia: beber en torno a los dos litros al día para compensar la pérdida de liquido debido a la producción de leche.

Infancia: aguas de mineralización débil o muy débil para no sobrecargar los riñones, además necesitan beber más agua que los adultos sudan más y su cuerpo alcanza mayor temperatura cuando realizan ejercicio.

Juventud y edad adulta: beber la cantidad de agua recomendada, se puede consumir cualquier tipo de agua con gas o sin gas.

Menopausia: se recomiendan aguas de mineralización débil para evitar la retención de líquidos.

Tercera edad: se deben beber entre 6 u 8 vasos de agua al día o consumir otros líquidos como caldos o infusiones. En esta edad la sensación de sed desaparece o disminuye (aún cuando el cuerpo está deshidratado) y los riñones pierden la mitad de su capacidad para filtrar y eliminar sustancias de desecho.

Ejercicio: se aconseja beber agua de mineralización débil o bebidas isotónicas media hora antes de realizar ejercicio, durante y después. Cuando el organismo está bien hidratado el rendimiento físico no se ve afectado y hay menos riesgo de temperatura corporal elevada.

Dr. Bartolome Lloret – Urólogo - Hospital Internacional Medimar
Una correcta hidratación evita la aparición de piedras en el riñon

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Última actualización: 17/08/2018
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