Creado por Alexis D. Vicente

¿Cuándo utilizar una faja lumbar deportiva?

Son muchos los deportistas que deben abandonar antes de tiempo la práctica profesional de sus modalidades debido a problemas lumbares. Uno de los casos más conocido fue el de Zinedine Zidane que colgó las botas a los 33 años, antes de lo deseado por todos, y que en los últimos años en el Real Madrid los problemas de espalda le impidieron jugar más de un encuentro importante. Pero no es el único, Patxi Ruíz, jugador de pelota vasca vivió un auténtico calvario con problemas de hernia discal y jugó muchos partidos con faja lumbar hasta que a principios de año tuvo que anunciar su retirada. Llevaba sufriendo con la espalda desde 2009. En los ‘pelotaris’ (jugadores de pelota) las lumbalgias son muy habituales y una de las causas por las que se aplazan o suspenden partidos en los campeonatos más importantes.

 

Faja lumbar de neopreno Vulkan

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En el deporte profesional muchos asumen que la lumbalgia es un gaje del oficio por el que han de ser tratados cada cierto tiempo. No obstante, la prevención juega un papel importante en estos casos ya que permite mejorar el rendimiento. Para ello, además del ejercicio físico, es importante el uso de fajas que aportan sujeción y soporte en la zona lumbar y abdominal a la vez que retiene el calor. Volviendo al caso de Patxi Ruíz y Zidane en las jornadas de frío llevaban una faja de neopreno que les protegía la zona lumbar.

 

Sea para cuidar una lesión en los abdominales o las lumbares, o sea para evitarla, el medio de sujeción y corrección es la faja. Éstas pueden ser, atendiendo a su mayor o menor rigidez, rígidas, semirrígidas o flexibles. Las primeras se usan para proteger o corregir lesiones graves; las segundas, en caso de hernias  contracturas musculares; por último, las flexibles supone un soporte para las zonas blandas del abdomen y los músculos de la zona lumbar, estabilizando las zonas blandas de estas áreas. De este modo, se pueden evitar las lesiones típicas por el sobreesfuerzo o por los movimientos bruscos de uno u otro grupo de músculos.

 

Deportistas como lanzadores de peso, de jabalina y levantadores de piedras también son usuarios habituales de fajas por seguridad. En estas modalidades someten a la zona lumbar a un fuerte estrés y movimientos muy bruscos, de modo que se protegen con ellas.

 

Son muchos los beneficios que se pueden obtener al utilizar un soporte lumbar. Limitan la flexión pélvica para restaurar el alineamiento de la columna. Mantienen una carga compresiva. Estimulan el hábito al uso de técnicas adecuadas para el levantamiento de pesos. Y proporcionan un firme apoyo al área lumbar baja ante el esfuerzo de cargas.

 

Se trata en todo caso de un elemento de seguridad que es, a la vez, tan cómodo que apenas se siente su presencia y que nos permite ganar en seguridad y tranquilidad a la hora de practicar una modalidad deportiva en la que la zona lumbar esté muy expuesta.

 

Creado por Ander Carazo

¿Para qué se usan las hombreras deportivas?

Cualquier lesión de hombro es un incordio. Puede que no sean las más lacerantes, pero condicionan cualquiera de nuestros movimientos habituales. Alcanzar un objeto, cargar un peso, estirar el brazo o simplemente dormir de costado se convierten en un auténtico suplicio porque un punzante dolor nos recuerda que el problema físico aún no se ha solucionado. Sigue ahí.

 

Hombrera deportiva de neopreno Vulkan

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El exfutbolista Aitor Ocio es un buen ejemplo. Su hombro desgració la fase final de su carrera deportiva. Sufrió una primera luxación de hombro cuando jugaba cedido en el Osasuna (en 2000) y casi diez años después tuvo que pasar por el quirófano para poner fin a unos problemas que había arrastrado a su paso por el Sevilla y el Athletic Club. Y es que su posición de defensa central –siempre obligado a chocar con los atacantes- no le permitía recuperarse debidamente. El trabajo de musculación y las inyecciones ya no eran suficientes, por lo que se vio abocado a la operación.

 

Buena parte del tiempo –en el que ganó dos copas de la UEFA, una Supercopa de Europa y una Copa del Rey- utilizó una hombrera deportiva, que comprime y protege la zona lateral superior del torso. Ni reduce la movilidad ni afecta a la comodidad del lesionado, pero sí permite una mayor sujeción de la zona lesionada.

 

Ocio no es el único futbolista que ha visto lastrada su trayectoria por el hombro, aunque estos problemas son mucho más habituales en otras disciplinas. Jugadores de baloncesto, balonmano, tenis y otros deportes donde los brazos son protagonistas suelen ser los más afectados por este tipo de daños y los que más recurren a las hombreras deportivas. Las hay de tres tipos: medio hombro (que cubren completamente el pecho y la zona del omoplato), medio hombro manga (sujeto con cinta elástica) y bilateral, que a modo de torera de media manga enfunda toda la parte alta de la espalda.

 

Pero estas prendas de sujeción no solo están dirigidas a deportistas con luxaciones. También son habituales entre quienes sufren una bursitis subacromial (la inflamación de la bolsa sinovial, que permite el movimiento de la articulación), una miositis en la zona superior del brazo, la dichosa tendinitis e incluso las malditas roturas de clavícula que traen de cabeza tanto a ciclistas como motociclistas, la gran mayoría de la parrilla y medio pelotón pueden dar fe de ello.

 

Creado por Esteban Arostegui

Prendas electromagnéticas contra el dolor

Desde la uña del dedo gordo del pie hasta el último pelo de la coronilla. Llegada una edad, nos duele todo. La artrosis, la artritis, la epicondilitis (el comúnmente conocido como codo de tenista), la lumbalgia y las malditas tendinitis se convierten en palabras habituales de nuestro diccionario personal con el paso de los años. Los lamentos se repiten a medida que la movilidad se reduce. Las visitas a los médicos se repiten y la falta de resultados desconsuela al más paciente.

Además de los tratamientos clínicos, la fisioterapia y las pastillas, cada vez más gente lo complementa con sistemas ortopédicos de baja compresión con forma anatómica con propiedades electromagnéticas. Es decir, las populares rodilleras, tobilleras, muñequeras, coderas y fajas pero compuestas con filamentos de cobre, zinc y una matriz de silicio. Estos materiales se activan con la sudoración y crean una especie de campo electromagnético que reduce el posible dolor.

Así actúa la magnetoterapia

Estas prendas de magnetoterapia aprovechan la energía producida por nuestra piel

A primera vista pueden parecer las prendas elásticas de toda la vida, pero en este caso están indicadas de forma concreta para el tratamiento del dolor crónico de las articulaciones, los tendones y los músculos. Aquellos que han utilizado sistemas ortopédicos imantados aseguran que los resultados son muy satisfactorios. Los especialistas recomiendan que se usen entre ocho y diez horas al día para mejorar el funcionamiento celular, reducir la inflamación y aliviar el dolor.

Prendas de Magnetoterapia

Prendas de Magnetoterapia: rodilleras, fajas o tobilleras

Magnetoterapia: Técnica ‘culé’

Pero la magnetoterapia va más allá. El Barcelona utiliza esta técnica para la recuperación de sus jugadores. Además de rodilleras, tobilleras o fajas de este tipo, el club cuenta con una máquina (en forma de arco) que ha sido utilizada, entre otros, por David Villa y Thiago Alcántara. Los especialistas explican que este aparato dirige campos magnéticos estáticos o permanentes sobre el cuerpo del paciente.

En el caso del ‘Guaje’, que sufrió una fractura de tibia en el Mundial de Clubes de 2011, los servicios médicos culés esperaban acelerar el crecimiento celular y aumentar la cantidad de glóbulos (rojos y blancos) en la zona lesionada, lo que repercute de forma positiva porque se regeneran los tejidos y agiliza la remodelación ósea. Por su parte, el hispano-brasileño fue sometido a este tratamiento para que se reabsorbiese el edema que sufría en el tercio distal en la tibia derecha.

Ellos no son los únicos que han utilizado estos tratamientos y, entre otros, al motociclista Valentino Rossi le sirvió para volver a competir un mes y medio después de romperse la tibia y el peroné en junio de 2010.