Creado por Manuel Villanueva y Antonio Ríos

Los riesgos del deportista de fin de semana

Practicar actividad física de forma ocasional o porque llegan vacaciones tiene muchos riesgos. Te ofrecemos una guía para iniciarte en el deporte sin poner en peligro tu salud

Mientras que muchas personas saben que la actividad física es el medio imprescindible para mejorar su calidad de vida y por ello suelen entrenar 2 a 3 veces por semana, otras, en cambio, cansadas de su actividad cotidiana prefieren irse a casa y dedicar al deporte tan sólo los fines de semana, los días de ‘mini vacaciones’ como los que hemos pasado en esta Semana Santa o con la llegada del verano, por la presión y la moda del culto al cuerpo.

Sin embargo, los especialistas nos vemos en la obligación de volver a reiterar que, aunque nuestra recomendación es siempre la de hacer deporte, advertimos que estos ‘deportistas ocasionales’ son los que tienen más riesgo de sufrir, desde lesiones óseas, musculares o articulares, hasta un evento cardiovascular o, incluso una muerte súbita, debido a la falta de una preparación adecuada, gradual y regular.

Los consejos principales, por tanto, son:

Realizar un reconocimiento médico previo, que debe incluír la historia clínica: se realiza para tratar de conocer posibles enfermedades genéticas o factores de riesgo (el sedentarismo, la mala alimentación, el estrés y algún factor de riesgo cardiaco como el colesterol, la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad o el tabaquismo).

Cineantropometría: Nos permite conocer la composición corporal y el porcentaje de tejido graso, muscular y óseo, y aconsejar qué modificaciones deben realizar los deportistas para conseguir un mayor rendimiento.

Prueba de Esfuerzo: Los riesgos de una arritmia cardiaca y/o infarto de miocardio pueden estar presentes, en especial en mayores de 35 años, en los que la enfermedad coronaria suele estar presente aunque de forma silente. Con la prueba de esfuerzo realizamos una evaluación de la capacidad de rendimiento físico en sanos, una evaluación de pacientes asintomáticos de más de 40 años con factores de riesgo coronario, identificamos posibles arritmias durante el ejercicio o una cardiopatía isquémica oculta o la capacidad tras un episodio de angor o infarto reciente.

  1. Antes de hacer ejercicio.

    1. Elegir el deporte adecuado. Si se es deportista ocasional no se deben ejecutar ejercicios vigorosos o deportes de grupo (fútbol, tenis). Es preferible caminar, andar en bicicleta, nadar… Los deportes aeróbicos son los más aconsejables.

    2. Se sugiere hacer calentamiento (10/15 minutos). Realizar estiramientos suaves y ejercicios de movilidad de las articulaciones. Se aconseja no hacer deporte en las dos horas posteriores a las comidas.

  2. Durante el ejercicio.

    1. No forzar. Si sentimos pinchazos, molestias, dolores, palpitaciones intensas o mareos detener la actividad. No nos estamos entrenando más o haciéndonos más fuertes por aguantar.

    2. El control de su frecuencia cardiaca nos dará información durante y después del ejercicio. Aunque lo más importante en el entrenamiento es contar con un pulsómetro que nos muestra si las pulsaciones, tras el esfuerzo, vuelven a la normalidad.

  3. Después del ejercicio.

    1. No fumar ni beber alcohol. Es el momento en que los pulmones están más dilatados y ese esfuerzo extra, que tanto nos ha costado, no nos da una licencia extra, una reserva orgánica que podamos malgastar.

    2. La base del deporte es el entrenamiento. Hemos de ser regulares para obtener todo el beneficio posible del deporte.

De esta forma, podrás hacer lo que te gusta y te proporcionará salud y bienestar sin riesgos.

Manuel Villanueva y Antonio Ríos son maratonianos senior, especialistas en medicina deportiva y multipremiados por la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos AAOS.

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